mar 27a. Ordinario año Par (Id=667)

Primera Lectura

Quiso revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
1, 13-24

Hermanos: Han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo: cómo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios tratando de destruirla, y me distinguía en el judaísmo entre los de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones de mis antepasados.
Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y por su gracia me llamó, se dignó revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos, inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia, y después regresé a Damasco.
Al cabo de tres años, fui a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que les escribo.
Después fui a las regiones de Siria y Cilicia. Por entonces las iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente; sólo habían oído decir: "el que nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo quería destruir".
Y glorificaban a Dios por mi causa.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 138, 1-3.13-14ab.14c-15

Condúceme, Señor, por tu camino.
Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Señor, tú me examinas y me conoces, sabes cuando me siento o me levanto, desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conocidas.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime, tus obras son prodigiosas.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Tú conoces lo profundo de mi ser, nada mío te era desconocido cuando yo me iba formando en lo oculto y era tejido en las profundidades de la tierra.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Deduc me, Dómine, in via ætérna.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Beáti qui audiunt verbum dei, et custódiunt illud
Aleluya.

Evangelio

Marta lo recibió en su casa. María escogió la mejor parte

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
10, 38-42

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en los quehaceres de la casa; así que, acercándose a Jesús, le dijo:
"Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió:
"Marta, Marta: muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]